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AL OTRO LADO DEL MOSTRADOR

En el restaurante, la calidad, la seguridad alimentaria y la higiene son prioridades que llevan consigo más de 80 controles diarios.

En las planchas: ¡se presta especial atención a la temperatura!

Temperatura de las placas: Diariamente antes de la apertura se comprueba que la plancha está correctamente instalada y limpia. Se toma la temperatura de los 4 focos de calor (3 en la placa inferior, 1 en la superior) para comprobar que funciona correctamente. Igualmente se verifica que el tiempo programado de la plancha es el adecuado. Temperatura de la carne: Tras la comprobación del equipo de cocina, se procede a cocinar una plancha completa de carnes en cada uno de los equipos y se toma la temperatura interna del producto para verificar que alcanza como mínimo 70ºC en el centro de la carne.


En el bin: cada minuto cuenta

Una vez preparadas e introducidos en sus envases, las hamburguesas se depositan en un mostrador de metal denominado bin o mesa de transferencia de la cocina al mostrador. Con el objeto de garantizar su frescura si no se sirven al cabo de 10 minutos, son retirados de la venta. En cuanto a las patatas fritas, únicamente se conservan 7 minutos.


Prueba sobre la calidad de los aceites

Para establecer el cambio de aceite de nuestras freidoras, se utiliza un equipo de medición de compuestos polares. Este equipo nos permite controlar la calidad del aceite y el cumplimiento de la legislación vigente.


El lavado de las manos: ¡un verdadero ritual!

Antes de entrar en cocina, el personal se lava las manos y los antebrazos con un jabón bactericida durante al menos 20 segundos, además de siempre que es necesario. Se ha establecido un programa de lavado de manos adicional por el cual un reloj se programa para que suene cada hora e inmediatamente después y de manera ordenada todos los empleados acudan a lavarse las manos. Este sistema contribuye a la seguridad de los alimentos manipulados en nuestros restaurantes.


Un objetivo constante: controlar la cadena de frío

Durante el transporte y hasta la llegada al restaurante, los productos se mantienen a una temperatura constante y controlada para no romper la cadena de frío. Por ejemplo, la ensalada se conserva entre 1ºC y 4ºC y la carne de hamburguesa como máximo a -18ºC hasta su cocinado. La temperatura del producto almacenado en las cámaras de refrigeración y congelación se comprueba, como mínimo, tres veces al día.